EL METODO DE INTERPRETACION PNEUMATICO

EL METODO DE INTERPRETACION PNEUMATICO

Esta discusión se centrará sobre la forma en que los pentecostales interpretan el texto bíblico. La discusión girará, además, en torno al método utilizado por estos para interpretar las Sagradas Escrituras. Acá es importante apuntar que los pentecostales tienen una percepción muy única de la naturaleza y la función de las Sagradas Escrituras. De igual manera, estos encaran al texto bíblico dependiendo de la revelación (iluminación) del Espíritu Santo. A continuación, veamos algunas de las características más relevantes y muy típicas de la metodología pentecostal para la interpretación del texto bíblico. 

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1. Un Método Eminentemente Pneumático

Este método de interpretación es esencialmente pneumático o carismático. Esto equivale a afirmar, que, por lo general, el intérprete depende de la iluminación del Espíritu Santo para llegar a una comprensión plena del significado del texto. Dentro de los círculos pentecostales se manejan dos conceptos claramente definidos que tienen que ver con la revelación divina del texto. Una es la definición de logos, la cual representa la Palabra, así como fue recibida y documentada por el autor bíblico. En tal orden, cuando el lector hace contacto con la Escritura, primero se enfrenta con el logos—el texto tal y como fue escrito y registrado en la Biblia. Ahora bien, cuando el lector hace contacto con alguna palabra en especial, la cual le revela algo en particular para una situación específica, tal experiencia es conocida como rhema (McLean, 1984, 36). El rhema entonces tiene que ver con la revelación individual y la comunicación particular que el Espíritu Santo desea establecer con el lector. 

El método pneumático es integral y se consuma cuando la experiencia del intérprete es confrontada con:

  1. la revelación del Espíritu Santo,
  2. la verdad de la Palabra de Dios y
  3. el testimonio de la comunidad de fe (Archer, 2004, 301-14).

Estos tres elementos conforman la legitimidad de esta hermenéutica (Cartledge, 2008, 130-42). En el método pneumático se integran la actividad divina y la humana. Por ejemplo, toda profecía, revelación o exhortación para ser aceptada o confirmada debe pasar por este proceso de examen, el cual ineludiblemente legitimiza o invalida la proposición ofrecida. Así que cuando estos elementos, la Palabra, el Espíritu y la comunidad de fe se integran, no hay lugar a equivocación o error. En una comunidad de gran crecimiento como la pentecostal este elemento es crucial; no hay lugar para equivocarse, ni debe existir error en la interpretación. De todo ello depende la legitimidad de la interpretación del texto, la cual afecta directamente la vida de la congregación. 

2. La Revelación Divina del Texto

El texto bíblico contiene la Palabra de Dios y la acción humana, ambas en perfecta armonía. Así como en la persona de Jesucristo ambas naturalezas la divina y la humana coexisten en perfecta armonía, en la Palabra también coexisten en perfecto balance ambas naturalezas. Dios usa todo lo relacionado al contexto humano para revelar su personalidad y su voluntad divina a los hombres. Por supuesto, el contexto humano revela lo visible, lo tangible y lo humanamente entendible. Así que, para que Dios revele su voluntad a los hombres es necesario que ocurra la intervención divina, la cual trasciende lo físico; pero, utilizando lo humano y los elementos comunes del contexto natural para revelar enseñanzas de orden divino que crean la fe y la hacen desarrollarse dando como resultado la glorificación de Dios en el plano del presente orden. El método pneumático toma en consideración estos elementos y los implementa dentro del proceso de interpretación del texto, dando lugar a un ejercicio dinámico e integral que genera un consenso maduro entre los creyentes.

Acá es necesario mencionar, también, la relación entre la revelación individual y la comunicación con la comunidad de fe. Es muy común escuchar a los críticos del pentecostalismo que este método pneumático es subjetivo y que está cargado de experiencia humana, la cual es forzada como divina generando un ambiente de caos entre los creyentes. La verdad es que quienes afirman tal cosa desconocen la epistemología del método pneumático. En éste existe una integración sólida entre la verdad de la Palabra de Dios, la revelación fresca del Espíritu Santo y el testimonio de la congregación (1 Corintios 14:27-31). En realidad, el método pneumático promueve y concretiza armonía en la comunidad de fe. Los creyentes son edificados en la fe y salvaguardados del error por el ejercicio de la sabiduría que emerge dentro del consejo de los santos.

El método pneumático establece las bases para la inspiración verbal de la Escritura. Debido que el autor humano fue inspirado divinamente durante todo el proceso de escrituración, el intérprete, por consiguiente, debe someterse a esa misma inspiración espiritual para poder entender el mensaje de la Palabra. Esta posición definitivamente requiere una conexión espiritual entre el autor antiguo de la Escritura y el lector del presente (Arrington, 1994, 101-7). Esto hace necesario que se establezca una conexión espiritual entre el lector actual y el escritor antiguo. El Espíritu Santo mismo sirve como puente entre ambos, para así poder comprender el significado legitimo del texto. Por consiguiente, el intérprete asume con profunda convicción, que la Biblia es el libro del creyente. La conexión espiritual entre el creyente de hoy y el escritor antiguo se realiza por medio de la fe en Jesucristo y la aceptación de la dirección Espíritu Santo; quien a su vez sirve como paracleto en la acción misma de entender el significado de la Palabra (Dalton, 1973, 3-9). Si la Biblia fue inspirada en el contexto de la fe; entonces, esta debe ser interpretada en ese mismo contexto de fe. 

En relación con lo anterior también ha surgido la cuestión sobre si el inconverso puede comprender las Escrituras o no. En un sentido, la respuesta a esta pregunta es afirmativa, pues las herramientas para la exégesis científica están también a la disposición del no creyente. En realidad, las herramientas para la investigación de las Escritura están abiertas y disponibles a toda persona. Afirmar lo contrario sería dar por sentado que la Biblia contiene incoherencias, o que las Escrituras están reservadas única y exclusivamente para los miembros de la comunidad de fe (Arrington, 101-7). Una posición como esta conlleva a creer en una interpretación alegórica de la Biblia, lo cual va en detrimento del significado literal del texto. Por el contrario, el intérprete pneumático afirma que existe un significado mucho más profundo en el texto bíblico y que éste solo puede ser percibido a través de los ojos de la fe. Sobre esto último, el escritor Howard Ervin afirmó que “no es posible penetrar el corazón del mensaje de la Palabra sin la ayuda del Espíritu Santo” (Ervin, 1984, 29). Por su parte, el apóstol Pablo describe la importancia de esta dimensión pneumática para una hermenéutica sana cuando afirma que, “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9).

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